A 57 años del Segundo Rosariazo, la huelga ferroviaria que la dictadura militarizó y no pudo frenar

Todo empezó con la negativa de un delegado ferroviario a firmar su propia sanción. Una semana después, Rosario ardía: obreros y estudiantes tomaron las calles durante 38 horas y la dictadura de Onganía respondió militarizando a los trabajadores bajo el Código de Justicia Militar.

Mario J. Horat era delegado administrativo de la Unión Ferroviaria en la seccional Rosario del ferrocarril Mitre. El 8 de septiembre de 1969 se negó a firmar la notificación de una sanción que buscaba castigarlo por haber adherido a paros nacionales. Esa negativa individual encendió una mecha que en apenas una semana se convirtió en una de las mayores rebeliones populares de la historia argentina: el Segundo Rosariazo.

El 16 y 17 de septiembre de 1969 —hace 57 años— un paro general de 38 horas convocado por la CGT Unificada de Rosario y el sindicato ferroviario La Fraternidad se transformó en enfrentamientos callejeros. Trabajadores ferroviarios y metalúrgicos, estudiantes universitarios y secundarios, y militantes de distintos partidos políticos levantaron barricadas y hicieron retroceder a la policía hasta que, al día siguiente, entró el Ejército. Todo ocurrió en Rosario, Santa Fe.

El reclamo de fondo excedía a Horat. La dictadura de Juan Carlos Onganía, que había tomado el poder en 1966 bajo el nombre de «Revolución Argentina», intervino la Unión Ferroviaria, anuló conquistas gremiales históricas, degradó categorías laborales y salarios, y sancionó a 116.000 trabajadores ferroviarios en todo el país. La suspensión de Horat fue la gota que rebalsó un vaso que ya venía llenándose desde hacía tres años de sindicatos intervenidos y huelgas prohibidas.

El episodio no fue aislado. Cuatro meses antes, en mayo de 1969, la policía había matado a los estudiantes Adolfo Bello y Luis Norberto Blanco durante el Primer Rosariazo, y a fines de ese mismo mes había estallado el Cordobazo, la rebelión obrera y estudiantil de Córdoba que marcó un antes y un después en la historia argentina reciente. El Segundo Rosariazo se inscribe en esa misma cadena de protestas contra la dictadura, la misma que meses más tarde otras localidades del país —como Mendoza, en 1972— repetirían con sus propios «azos». Ccomusoc ya contó otro capítulo de esa larga historia de organización sindical argentina en la nota sobre los 148 años de la huelga de los tipógrafos porteños, la primera huelga obrera del país: el Rosariazo forma parte de esa misma tradición de lucha gremial, casi un siglo después.

El costo de esas 38 horas fue alto: dos muertos, veinticinco heridos y cientos de detenidos, según reconstrucciones periodísticas y sindicales del hecho. Ardieron once trolebuses, quince ómnibus y tres estaciones ferroviarias, y quedaron dañadas cerca de cien garitas, retenes y cabinas policiales. El gobierno de Onganía respondió con el decreto 5324/69, que aplicó la Ley de Defensa Civil para militarizar al personal ferroviario y ponerlo bajo jurisdicción del Código de Justicia Militar: hacer huelga pasó a poder juzgarse como un delito militar.

A pesar de la represión, ni el Cordobazo ni los dos Rosariazos lograron ser borrados de la memoria de las organizaciones sindicales y de derechos humanos que hoy los reivindican como antecedentes de la lucha obrera y estudiantil contra las dictaduras. Sindicatos rosarinos como ATE y organismos como el Museo de la Memoria de la ciudad señalan que el Segundo Rosariazo quedó durante décadas como «el hecho maldito» de la historia local, menos citado que el Cordobazo pese a su magnitud. Ese silenciamiento se explica, según esas mismas fuentes, por el protagonismo obrero y popular del episodio y por el programa de reclamos que planteó, incómodo para los relatos oficiales de la época. Nueve meses después, en junio de 1970, Onganía fue desplazado del poder por sus propios pares militares, en un desenlace que las organizaciones sindicales de la región asocian al desgaste que le provocó esta sucesión de rebeliones populares.

Glosario

  • Rosariazo: nombre con el que se conoce a los dos levantamientos populares de 1969 en Rosario (mayo y septiembre), protagonizados por obreros y estudiantes contra la dictadura militar.
  • Unión Ferroviaria: sindicato que agrupa a los trabajadores administrativos y de talleres de los ferrocarriles argentinos.
  • CGT: Confederación General del Trabajo, la central sindical más grande de Argentina, que agrupa a la mayoría de los gremios del país.
  • Dictadura de Onganía: gobierno de facto (1966-1970) que tomó el poder mediante un golpe militar y se autodenominó «Revolución Argentina».
  • Código de Justicia Militar: conjunto de normas que regula los delitos y juicios dentro de las Fuerzas Armadas; aplicarlo a civiles o trabajadores implica juzgarlos bajo reglas militares, no civiles.
  • Delegado gremial: trabajador elegido por sus compañeros para representarlos ante la empresa y el sindicato.
  • Cordobazo: rebelión obrera y estudiantil ocurrida en Córdoba en mayo de 1969 contra la dictadura de Onganía, considerada un hito de la historia argentina reciente.

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