Milei cerró su gira por Colombia respaldando a un outsider de derecha radical y ya prepara una cumbre de presidentes afines en Argentina

En Cali, y no en Bogotá como marca la tradición, un abogado penalista de 47 años que hace poco más de un año no tenía cargo público ni partido recibió la banda presidencial en medio de una transición rota con su antecesor. Javier Milei estaba ahí, en primera fila, junto a otros seis mandatarios de derecha de la región. El presidente argentino cerró así una gira de tres días por Ecuador y Colombia y ya prepara un encuentro propio con esos mismos líderes en la Argentina antes de que termine el año.

El viernes 7 de agosto, Abelardo de la Espriella asumió como nuevo presidente de Colombia en una ceremonia realizada en Cali, no en la capital Bogotá, luego de una transición que su antecesor, Gustavo Petro, ordenó suspender semanas antes calificando al gobierno entrante de ilegítimo. De la Espriella llegó a la Presidencia con 12,9 millones de votos, tras vencer en segunda vuelta al candidato Iván Cepeda.

Javier Milei viajó especialmente para participar del acto, acompañado únicamente por su hermana Karina y el canciller Pablo Quirno. Antes de la asunción se reunió con De la Espriella —el primer encuentro cara a cara entre ambos, hasta entonces limitado a mensajes tras la victoria electoral colombiana— y con el canciller de Israel, Gideon Sa’ar. El objetivo declarado del viaje fue relanzar el vínculo bilateral, deteriorado durante los años de gobierno de Petro.

De la Espriella es abogado penalista, empresario y outsider: sin experiencia previa en cargos públicos, construyó su candidatura desde julio de 2025 con el movimiento Defensores de la Patria y una campaña de fuerte impronta mediática. Se autodenomina «El Tigre» y prometió combatir la inseguridad con «mano de hierro», incluyendo la construcción de siete megacárceles inspiradas en el modelo del salvadoreño Nayib Bukele.

La ceremonia en Cali reunió a un grupo de mandatarios de derecha de la región: además de Milei, estuvieron José Antonio Kast (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Luis Abinader (República Dominicana), José Raúl Mulino (Panamá), Nasry Asfura (Honduras) y Laura Fernández (Costa Rica). La foto grupal se lee como la confirmación de un bloque que fue tomando forma a lo largo del año.

Este viaje no es un hecho aislado en la agenda internacional de Milei. Se suma a un choque diplomático previo con Brasil, que decidió no reemplazar a su embajador en Buenos Aires después de que el presidente argentino cruzara públicamente a Lula da Silva. Días antes de Colombia, Milei había estado en Ecuador, donde selló con Noboa acuerdos en materia automotriz, ciberdefensa y energía nuclear. Y la idea de reunir a estos líderes en un encuentro propio surgió, según reconstruyeron varios medios, durante una visita anterior de Milei a Perú.

Ese encuentro, que en la Casa Rosada circula informalmente como «cumbre azul» —en referencia al color con el que el Gobierno identifica su espacio político, en contraste con el rojo asociado a los gobiernos de izquierda—, buscaría reunir en Argentina antes de fin de año a Kast, Santiago Peña (Paraguay), Keiko Fujimori (Perú), De la Espriella, Mulino, Asfura, Rodrigo Paz (Bolivia), Noboa, Bukele y Abinader. Ninguno de estos gobiernos forma parte de un bloque institucional formal: se trata de una coordinación política entre gestiones que comparten diagnóstico y, en varios casos, alineamiento con la administración de Donald Trump en Estados Unidos.

El modelo de seguridad que De la Espriella prometió replicar tiene antecedentes documentados. Human Rights Watch registró casos de tortura en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, la megacárcel que Bukele instaló como símbolo de su política de mano dura. Especialistas consultados por medios internacionales advirtieron que hablar de un «modelo Bukele» replicable es engañoso, porque las condiciones institucionales de cada país —y los costos en derechos humanos— no suelen mencionarse cuando otros dirigentes lo toman como referencia.

Para Argentina, el viaje deja dos señales concretas: la búsqueda de recomponer una relación comercial y política con Colombia luego de años de distancia, y la apuesta de Milei por consolidarse como uno de los referentes de ese espacio regional, en momentos en que su vínculo con Brasil, el principal socio comercial del país, atraviesa su peor momento en años.

Glosario

  • Outsider: en política, una persona que llega a un cargo de poder sin haber pertenecido antes a partidos tradicionales ni haber ocupado cargos públicos.
  • CECOT: sigla del Centro de Confinamiento del Terrorismo, la megacárcel construida en El Salvador por el gobierno de Nayib Bukele para alojar a personas acusadas de pertenecer a pandillas.
  • Human Rights Watch: organización internacional que investiga y denuncia violaciones a los derechos humanos en distintos países.
  • Transición presidencial: el proceso mediante el cual un gobierno saliente traspasa información e institucionalidad al gobierno entrante antes del cambio de mando.
  • Cumbre azul: nombre informal y todavía no oficial con el que se conoce en la Casa Rosada al proyecto de un encuentro de presidentes de derecha en Argentina.

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