MÁS DE 1.500 POLICÍAS IRRUMPIERON AL MISMO TIEMPO EN 16 VILLAS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

El Gobierno porteño desplegó el jueves 15 de mayo el mayor operativo policial simultáneo en barrios populares de CABA. El operativo, llamado «Tormenta Negra», dejó al menos 20 detenidos, cuatro búnkeres de droga clausurados y una pregunta abierta: ¿cuánto de esto resuelve el problema de fondo?

Bajo el nombre «Tormenta Negra», el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó el mayor operativo de seguridad simultáneo registrado en asentamientos informales porteños. Más de 1.500 efectivos de la Policía de la Ciudad tomaron posición al mismo tiempo en 16 barrios populares, con el objetivo declarado de desarticular estructuras narco, recuperar el espacio público y restablecer condiciones mínimas de orden. El operativo se realizó este jueves 15 de mayo de 2025.

El procedimiento se desarrolló en las villas 31, 1-11-14, 21-24 y Zavaleta, además de Ciudad Oculta, Barrio 20, Fraga, La Carbonilla, Rodrigo Bueno, Los Piletones, Fátima, Ramón Carrillo, Barrio 15, INTA-Bermejo, Padre Mujica, Cildañez y Barrio Mitre. Es decir, prácticamente todos los barrios populares de la ciudad fueron alcanzados de forma simultánea.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presenció parte del operativo en la Villa 31, en Retiro. Allí afirmó que ya había «varios detenidos» en distintos barrios y señaló que el trabajo se realizaba junto a fiscales de flagrancia.

Cuatro búnkeres de venta de drogas fueron identificados y clausurados durante el operativo: dos en la villa Zavaleta y Fraga, y otros dos en las villas 31 y 15. Los puntos de comercialización fueron localizados con anterioridad por la división de Investigaciones de la fuerza, que aportó inteligencia previa para orientar los allanamientos.

El operativo incluyó dos helicópteros y un vehículo blindado, además de la presencia de efectivos en tierra. También participaron 165 agentes de distintas áreas del Gobierno porteño, entre ellas la Agencia Gubernamental de Control.

Los barrios populares de la Ciudad concentran a cientos de miles de personas en condiciones de vivienda precaria. Algunos de estos barrios tienen desde hace años un tipo de vigilancia específica que incluye el despliegue de fuerzas federales de carácter militar. Esto no es nuevo: el Estado porteño ha ensayado distintas estrategias de control en estos territorios durante décadas, con resultados dispares.

Operativos similares se realizaron en los barrios Ricciardelli e Illia II a mediados de 2025, como resultado de allanamientos simultáneos. La investigación se originó tras reiteradas denuncias de vecinos que advertían sobre la presencia de personas vendiendo drogas a toda hora en espacios comunes. El patrón es recurrente: denuncia vecinal, investigación, operativo masivo.

Más allá del narcotráfico, hay causas que suelen quedar fuera del comunicado oficial. La Agencia Gubernamental de Control inspeccionó locales dedicados a la venta de teléfonos celulares, consultorios médicos que operaban sin habilitación y establecimientos con mercadería peligrosa. La acción buscó desmantelar economías informales que funcionan al margen de los marcos regulatorios vigentes. Esto revela que parte del operativo apuntó también a regular la economía informal de los barrios, un tema que raramente se menciona en los titulares de seguridad.

El carácter de estas intervenciones suele ser contingente, policial y falto de integralidad. El rol de los operadores territoriales en los operativos resulta cambiante y dependiente de los contextos políticos. Expertos advierten que sin políticas sociales que acompañen la presencia policial, los resultados tienden a ser de corto plazo.

En total se realizaron 18 operativos simultáneos, coordinados tras varias semanas de investigación previa. También se labraron 15.000 infracciones a conductores. La administración porteña busca mostrar esos números como parte de una política de control territorial sostenida.

El debate de fondo sigue abierto. Los vecinos de estos barrios conviven con la violencia del narcotráfico y también con la violencia de operativos masivos que no siempre distinguen entre quienes delinquen y quienes simplemente viven allí. Las consecuencias de corto plazo son visibles: detenidos, búnkeres cerrados, calles más tranquilas por unos días. Las consecuencias de largo plazo dependen de si el Estado vuelve con algo más que uniformes.

Glosario

Búnker: Lugar físico, generalmente una habitación o local, usado para vender drogas de forma organizada y con cierta protección.

Operativo de saturación: Estrategia policial que concentra una gran cantidad de agentes en una zona específica al mismo tiempo, para controlar o prevenir el delito.

Narcomenudeo: Venta de drogas en pequeñas cantidades directamente a los consumidores, en contraposición al tráfico a gran escala.

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