Hasta hacía muy poco, en la Secretaría de Trabajo de la calle Perú y Alsina, en pleno centro porteño, se firmaban convenios, estatutos y jubilaciones. El 9 de octubre de 1945, la presión de los jefes del Ejército obligó a Juan Domingo Perón a dejar todos sus cargos. Esa misma noche, dirigentes sindicales se reunieron a escondidas para decidir qué hacer. Ocho días después, los trabajadores llenaron la Plaza de Mayo.
Hoy se cumplen 81 años de un hecho que cambió la historia del trabajo en la Argentina. El 9 de octubre de 1945, el coronel Juan Domingo Perón renunció a sus tres cargos: vicepresidente de la Nación, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión.
No fue una decisión propia. El día anterior, el general Eduardo Ávalos, jefe de la guarnición militar de Campo de Mayo, se había enfrentado con él. Una votación de oficiales superiores le exigió que se fuera. La renuncia se firmó el 9 y se conoció públicamente al día siguiente.
¿Por qué esta fecha importa para la justicia social? Porque detrás de la pelea entre militares había algo más grande: un conjunto de derechos laborales que se había conseguido en apenas dos años y que, de golpe, quedaba sin quien lo defendiera desde el Estado.
**Qué estaba en juego**
El 2 de diciembre de 1943, el viejo Departamento Nacional del Trabajo pasó a ser Secretaría de Trabajo y Previsión. Desde ahí se crearon los tribunales del trabajo y se aprobaron el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista. También se prohibieron las agencias privadas de colocación, que cobraban a los desocupados por conseguirles empleo.
Los números muestran el cambio. Solo en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos, que alcanzaron a más de 1.400.000 trabajadores y empleados. Hasta entonces, en muchos oficios no existía ninguna regla escrita sobre salarios ni horarios. Con la ampliación del sistema jubilatorio, más de dos millones de personas pasaron a tener cobertura.
Para quienes vivían de su trabajo, la salida de Perón no era una noticia lejana. Significaba que nadie sabía si esos convenios se iban a cumplir.
**La noche del 9 y el balcón del 10**
Esa misma noche, un grupo de dirigentes gremiales se reunió en forma clandestina. Eligieron a cuatro de ellos (Luis Gay, Alcides Montiel, Ramón Tejada y Juan Pérez) para ir a ver a Perón. De ese encuentro salió la idea de que se despidiera en público de los trabajadores.
El 10 de octubre habló desde el balcón de la Secretaría, en Perú y Alsina, y la radio transmitió el discurso. Ahí contó que dejaba firmado un decreto con aumentos de salarios, un salario mínimo «vital, móvil y básico» y participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.
**De la renuncia a la plaza**
Los días siguientes fueron de vértigo. El 13 de octubre Perón fue detenido y llevado a la isla Martín García. El 15, la federación de trabajadores azucareros de Tucumán (FOTIA) declaró la huelga general. Le siguieron gremios de Rosario y la movilización de Berisso y Ensenada.
El 16 era día de pago, y muchos trabajadores comprobaron que no les habían pagado el feriado del 12 de octubre, aunque un decreto lo establecía. Esa noche, el Comité Confederal de la CGT votó por muy pocos votos de diferencia una huelga general para el 18. El 17, columnas obreras de La Boca, Barracas, Parque Patricios y el sur del conurbano cruzaron hacia el centro porteño y llenaron la Plaza de Mayo.
Hace dos semanas, ccomusoc contó cómo nació la CGT en 1930, tres semanas después del primer golpe de Estado. Quince años más tarde, esa misma central obrera tuvo que decidir si salía a la calle mientras el poder militar volvía a definir quién gobernaba.
**Lo que vino después**
El decreto anunciado aquel 10 de octubre se publicó finalmente como Decreto 33.302, el 20 de diciembre de 1945. Creó el Instituto Nacional de Remuneraciones, encargado de fijar el salario mínimo, y estableció el sueldo anual complementario: el aguinaldo. La participación en las ganancias quedó en suspenso.
No fue un trámite. Más de 2.000 representantes del comercio, la industria y la producción se reunieron en la Bolsa de Comercio, resolvieron no cumplir el decreto y cerraron sus establecimientos entre el 14 y el 16 de enero de 1946. Los trabajadores respondieron con movilizaciones y huelgas, y el aguinaldo terminó por imponerse.
Ochenta y un años después, millones de trabajadores registrados siguen cobrando el aguinaldo dos veces por año. La historia de ese derecho no empezó en una oficina: pasó por un 9 de octubre en el que los derechos parecían perdidos y por una semana en la que la gente decidió defenderlos.
Glosario
- Convenio colectivo: acuerdo escrito entre un sindicato y las empresas de una actividad que fija salarios, horarios y condiciones de trabajo para todo ese sector.
- Secretaría de Trabajo y Previsión: oficina del Estado nacional creada en 1943 para controlar las relaciones laborales y organizar las jubilaciones. Fue el antecedente del actual Ministerio de Trabajo.
- Guarnición: lugar donde se instala de forma permanente una unidad militar, con sus jefes y soldados.
- Huelga general: paro de trabajadores de muchas actividades al mismo tiempo, convocado para reclamar algo que afecta a todos.
- Aguinaldo (sueldo anual complementario): pago extra que reciben los trabajadores registrados, dividido en dos cuotas por año, equivalente en total a un sueldo más.
- Salario mínimo, vital y móvil: el sueldo más bajo que la ley permite pagar. Debe alcanzar para vivir y actualizarse cuando suben los precios.
- Lockout: cierre de empresas decidido por los propios dueños, como forma de presión.
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