Retiro: otra línea deja de llegar al corazón del barrio

La línea de colectivos 91 dejó de ingresar al área central del barrio de Retiro y modificó su cabecera, en el marco de una reconfiguración del transporte automotor impulsada por el Gobierno porteño. La medida fue oficializada a través de la Resolución 93/2025, publicada en el Boletín Oficial, y forma parte de un proceso más amplio de ordenamiento del tránsito en la zona céntrica de la Ciudad.

Hasta ahora, la línea 91 llegaba a sectores clave del barrio, vinculados a la Terminal de Ómnibus, estaciones ferroviarias y puntos de alta circulación peatonal. Con el nuevo esquema, el recorrido se acorta y ya no ingresa a Retiro, obligando a miles de usuarios diarios a reorganizar sus viajes mediante combinaciones con otras líneas o medios de transporte.

La decisión se basa en una política que busca reducir la congestión vehicular, disminuir el ingreso de colectivos al microcentro y priorizar otros modos de movilidad. Sin embargo, el impacto se siente con fuerza en un barrio que funciona como principal nodo de transporte del país, por donde circulan trabajadores, estudiantes, turistas y personas que llegan desde el conurbano bonaerense y el interior.

Este recorte no es un hecho aislado. Durante 2025, otras líneas históricas —como la 23 y la 56— también dejaron de llegar a Retiro o vieron modificados sus recorridos. El resultado es una reducción progresiva de la oferta de transporte directo, que traslada el costo del “reordenamiento” a los usuarios, con más tiempo de viaje, más transbordos y mayores gastos.

Desde el punto de vista barrial, la medida profundiza una tensión ya instalada: Retiro es pensado como zona de paso, pero no como territorio a habitar. Mientras se busca descomprimir el tránsito, no aparecen soluciones integrales que contemplen a quienes trabajan, viven o circulan cotidianamente por el barrio, incluidos los sectores populares del Barrio Padre Carlos Mugica.

La reorganización del transporte en Retiro vuelve a poner sobre la mesa un debate de fondo: ¿para quién se planifica la movilidad urbana? En un contexto de ajuste y recorte de servicios, cada línea que deja de llegar no es solo un cambio técnico, sino una decisión que reconfigura el derecho a moverse por la ciudad.

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